lunes, 30 de agosto de 2010

IAIDO: EL SALUDO.

El budo japonés está lleno de cierto número de reglas de educación, de cortesía, y ceremonias, que de hecho no son solo para los japoneses.
Estas reglas no son específicas del Iaido o de cualquier otro arte marcial sino que forman parte de la vida, costumbres y comportamiento de los japoneses. Así, el estudio del Iaido no debe disociarse de estas reglas de etiqueta pues perderíamos un considerable aporte cultural y espiritual.
El hecho de saludar al Dojo, al Sensei fundador del estilo, al maestro y a los compañeros, todo ello adoptando una posición en la que el cuerpo se estructure bien alrededor de su centro, permite una toma de conciencia de la existencia del “otro” respetando su espíritu y su cuerpo, puesto que se debe realizar un esfuerzo físico, casi de recogimiento, para saludarle desde una postura correcta, respetuosa y humilde.
Saludar es prepararse física y espiritualmente para el estudio del Iaido. Por otra parte, la toma de conciencia del “otro”, el respeto a su individualidad, la armonía entre los hombres y las cosas, que son las bases de la filosofía de extremo oriente, del Taoísmo, del Sintoísmo y del Zen, comienzan por la humildad que se debe poner en el saludo.
El Dojo es el entorno al que se viene para buscar la Vía: es el lugar donde se intenta progresar en la capacidad humana. Es un lugar privilegiado al que se va a purificar cuerpo y espíritu. Esta idea de purificación está presente contínuamente en la vida de los japoneses.
Saludar al retrato de los grandes maestros, es demostrar gratitud hacia lo que han creado, que nos transmiten por mediación de sus discipulos, el arte que amamos y que nos permite superarnos como personas. También es demostrar nuestra humildad, considerando que cualquiera que sea nuestra fuerza, nuestra inteligencia o nuestra posición social, siempre hay algo o alguien a quien respetar y a quien agradecer, pues aunque seamos infinitamente grandes, también somos infinitamente pequeños. Por supuesto, debemos mostrar respeto por todas las cosas, pero en concreto, en el estudio del Iaido, debemos principalmente respetar las armas que utilizamos: bokken, iaito, shinken, o nuestra ropa (keikogi), etc.: usarlas con respeto, nunca tirarlas o dejarlas de cualquier forma en un rincón, empujarlas con los pies...No se trata solo de reflexionar sobre nuestro gestos o actitud hacia ellos, sino hacia los artesanos, sastres, etc., que los han confeccionado, hacia su trabajo, y también hacia el KI que ellos han puesto al fabricarlos. El sable debe ser para el practicante de un arte marcial, el reflejo de su espíritu. Cuando cortamos con él, la trayectoria que describe debe ser limpia, directa: esta trayectoria es el símbolo de la línea de la vida que cualquier practicante de Budo debe marcarse.

jueves, 15 de julio de 2010

Ejemplos de Tameshigiri

Aquí teneis unos buenos ejercicios de corte. Disfrutadlos.

miércoles, 14 de julio de 2010

CURSO TOYAMA RYU EN CARDEDEU

Los días 15 y 16 de mayo pasado tuvimos la suerte de contar con la presencia de tres maestros japoneses representantes del estilo Toyama Ryu, encabezados por Sensei Hataya, uno de los máximos exponentes de la misma a nivel mundial.
El curso, se inició con las rutinas de calentamiento propias de ese estilo, A continuación se repasaron los ocho Kamaes, los ocho ejercicios de Kiri y los ocho Noto o formas de envainar, sin olvidarnos de la especial forma de Tsuka no Kiri kata (forma de sujetar la Tsuka para cortar) que lo diferencia sensiblemente de otros, como por ejemplo Muso Shinden Ryu. Sensei Hataya tuvo la amabilidad de mostrar personalmente las bondades de esta forma de agarre en un trabajo de cortes encadenados, boken contra boken. También se trabajaron los Katas de Toyama, con una interesante explicación sobre el trabajo de la Saya, y por qué no se gira o cambia desde su posición inicial, y también se insistió al final sobre la importancia del ritmo en las mismas, como un “plus” de calidad en su ejecución. El último día se trabajó el corte de esterilla de paja o Tameshigiri. El trabajo de corte, vital para cualquier practicante de Iaido, implica un buen conocimiento previo de los ángulos de corte, de las formas estandarizadas de corte dentro del estilo Toyama, de las normas básicas de seguridad tanto del propio Shinken como del entorno del objetivo a cortar,... y por supuesto, de la adecuación del sable para esta tarea. Fue impresionante la demostración de corte que hicieron los tres maestros.
Gracias a sensei Sergio Hernández Beltrán, organizador del curso, por su dedicación y esfuerzo para hacer posible el mismo, y por la difusión de Toyama Ryu en el panorama nacional. Para más información, podéis visitar la web www.ryubukandojo.wordpress.com
Animo a todos los practicantes de Iaido, sea cual sea su estilo, a afrontar con seriedad el trabajo de corte, que ayuda a comprender mejor su disciplina marcial.

TOYAMA RYU IAIDO

En 1867 la clase samurai fue abolida en Japón. La Restauración Meiji redefinió el sistema de clases sociales e introdujo a Japón en la Era Moderna. Para la mayor parte de las personas, los samurai son una huella en la historia de Japón, y aunque desaparecidos, su huella sigue presente en nuestros días.
La escuela de Toyama Ryu Batto Do es una escuela del arte de la espada japonesa que se fundó en 1925. Toyama Ryu enseña no solo las técnicas de desenvaine y corte, sino también los aspectos mentales y espirituales que gobiernan la vida diaria de los practicantes de esgrima japonesa, desde hace mucho tiempo. Toyama Ryu se basa en la aplicación práctica de la espada como arma. Consiste en técnicas básicas de corte, katas básicas, katas avanzadas por parejas y una gran variedad de formas de corte. Pone énfasis en la importancia del corte real con la espada y en la comprensión de los detalles, a veces complicados, de dicha técnica

jueves, 10 de junio de 2010

ESPIRITU SINCERO Y KENJUTSU

Al entrenar artes marciales japonesas, en general, y en especial en el trabajo de Kenjutsu por parejas (y también individual, aunque este aspecto merece un comentario aparte) se suele solicitar a los practicantes que en su papel de Uke realicen las técnicas de ataque "con sinceridad". A esto, en japonés, se le llama "Makoto". Esta sinceridad se refiere a cómo ejecutamos las técnicas; y es que para que una técnica sea eficaz, requiere que sea realizada con toda nuestra implicación, con el espíritu "Ki ken tai no ichi", con unidad de espíritu, cuerpo y espada, con coordinación absoluta. "Makoto" se refiere a esa unidad y coordinación de alguna forma, pero va más allá. Cuando hablamos de "sinceridad" nos estamos refiriendo a una actitud de respeto hacia el contrario y hacia nosotros mismos. El ataque sincero obliga a nuestro compañero a realizar asimismo una defensa adecuada, en tiempo y en forma, es decir, también "sincera", y así le ayuda a progresar. El avance no es sólo para quien desarrolla el papel de Tori. Uke, en su ataque auténtico, sin dudas, sin deformar la técnica, sin dejar un hueco, también progresa y lo hace tanto en su técnica como en su espíritu, porque ambos están íntimamente ligados. De nuevo debemos recordar el principio "Ki ken tai no ichi". Un espíritu decidido y sincero no solo tiene aplicación en la vía marcial, sino en la vida cotidiana, en nuestras relaciones con compañeros de trabajo, amigos, pareja...
Pero no debemos confundir esta "sinceridad" con "precipitación" o "aceleramiento". Los ataques sinceros deben partir de una técnica correcta previamente aprendida, pero controlando la emocionalidad, el ímpetu, que puede llevar tanto a romper la forma correcta como a romper el Ma-ai o el ritmo. Nuestro "centro" no debe ser alterado, porque de otra forma nos convertiríamos en "presa facil" para el contrario, y además no ayudaríamos al progreso común que debe buscarse en toda relación Tori-Uke en el Dojo.
Pero además, este concepto que manejo de "sinceridad en el ataque" (y en la respuesta) tiene otro aspecto muy importante sobre el que reflexionar: implica perder el "miedo a perder", facil de decir, muy dificil de poner en práctica. La entrega absoluta y el desapego, características inconfundibles de los samurais, aparece en juego. No son conceptos de nuestra cultura occidental, porque casi siempre que hacemos algo, por el miedo a perder, nos quedamos con ciertas "reservas". El no pensar en el "después", el centrarnos en el "aquí y ahora" y una vez tomada la decisión ejecutarla con todas sus consecuencias, sin preocuparnos por la ganancia o pérdida resultante, forma parte de este concepto de "Makoto". En el papel de Uke, ataco por tanto para "perder", porque ese es el papel que temporalmente me han asignado. No hay defensa posible en mi acción: solo ataque, por lo que debo aceptar de antemano lo inevitable: mi "derrota". Esta aceptación de lo inevitable es la que elimina mis reservas y me permite atacar sin vuelta atrás, sin duda, sin miedo. Y luego los papeles de Uke, pasan a ser de Tori... con lo que el círculo se cierra, y el aprendizaje (no solo de la técnica) es mútuo.
Reflexionad sobre esto.

martes, 11 de mayo de 2010

BUNKAI EN KENJUTSU

En el aprendizaje del bunkai por parte del practicante de Kenjutsu y de Iaido, la tarea primordial consiste en encontrar y familiarizarse con el propio "círculo" y conocer rápidamente el del contrincante, real o imaginario. Cuando esto se ha conseguido, a base de dedicación y esfuerzo, debemos dejar al contrincante "entrar" en nuestro círculo, para acto seguido penetrar en el suyo hasta interactuar con su ataque. En ese momento no existe defensa y ataque, todo es uno, todo es parte de nuestro ataque. En Zen, a esto se le llama "medir la lanza del enemigo y utilizar ésto como un arma para vencerle".
Es dificil explicarlo con palabras, pero en el movimiento de ataque del contrario, durante un instante, uno se convierte en el atacante invirtiéndose los papeles. Si solo se piensa en la defensa, finalmente seremos vencidos y sentiremos el filo de su bokken, pero si utilizamos tanto la distancia como el ritmo a nuestro favor, presionándole y arrinconándole con nuestro ataque, le conduciremos sin duda a la derrota. Para ésto, debemos entrenar siempre con la idea de trabajar las ocho direcciones de ataque y defensa existentes. No hay otra cosa fuera de eso, del ritmo, de la distancia, y por supuesto, del mushin o "espíritu vácuo", del no-pensar, que lo guía todo, y a través del cual nuestro espíritu es libre.

miércoles, 21 de abril de 2010

PRUEBAS DE CORTE

La mayor parte de los samurais no aceptaban una katana sin hacer previamente pruebas de corte, bien por él mismo o por otro especializado en las mismas. Si la espada no cumplía con el nivel de calidad deseado, se descartaba o se fundía para obtener lanzas o naginatas. El samurai que probaba las katanas tenía licencia del Shogun para hacerlo en reclusos condenados a muerte. La circunstancia obligaba a realizar ciertos ritos y contemplar una estricta etiqueta en cuanto a vestimenta, lugar de la prueba, etc.
El probador más tarde, firmaba en el nakago, incluyendo el lugar, fecha y tipo de corte que había utilizado con la víctima, así como el número de cortes que había realizado.
Una vez había sido probada la hoja, ya estaba lista para fabricarle la tsuka más adecuada a su destinatario, según futuro uso, rango, etc.