jueves, 4 de octubre de 2012

Muso Shinden Ryu katas

Tal como os he comentado en alguna ocasión, siempre es bueno disponer de "ayudas de memoria" a la hora de trabajar Katas, tanto de Sete Iai como de Koryus. Aquí os pongo enlaces a unos videos de YouTube relacionados con Muso Shinden Ryu, donde podéis conseguir el fin buscado. Tomadlo tan solo como "referencia" . Ya sabéis que la práctica de Koryu puede variar ligeramente de un maestro a otro, y no hay que "perderse" haciendo mezclas de cómo se ejecutan los katas por unos y otros.
Y perdonad la calidad de imagen, en el primero de ellos;  no he encontrado otro mejor.
Disfrutadlos.

http://www.youtube.com/embed/lvkAHluhRmc

 

lunes, 9 de abril de 2012

EL PAPEL DEL KATA EN IAIDO




O Sensei decía “si ganas a tu oponente mentalmente, nunca tendrás que vencerle físicamente”. En IAIDO, el entrenamiento de Kihon y de Kiri Kaeshi desarrollan el cuerpo , mientras el del Kata entrena la mente así como la acción con ritmo y armonía muscular. Si practicamos los Katas antes o después de Kihon o Keiko, en cualquier arte marcial, y por tanto en IAIDO, se mejora la ejecución de las técnicas y la comprensión de las intenciones del adversario.



En nuestro mundo occidental, donde se ha favorecido el desarrollo de muchas artes marciales desde el punto de vista deportivo y competitivo, el Kata ha ocupado un lugar o papel secundario dentro del aprendizaje, lo que puede explicarse como una falta de comprensión del Do en sí mismo. Si nos centramos solo en conseguir la victoria en competiciones que enfrentan a dos adversarios entre sí y de forma directa, como sucede en Karate o Kendo por ejemplo, el trabajo en que nos basamos es el de velocidad y fortalecimiento muscular principalmente; no obstante, si no damos el papel que corresponde al Kata, el practicante será incapaz de disfrutar con su arte marcial según vaya envejeciendo y perdiendo fuerza muscular. Tampoco será capaz de transmitir la esencia real de su Do a las siguientes generaciones de budokas. Por este motivo, el trabajo por parejas debería siempre desarrollarse con su complemento que es el entrenamiento del Kata, en vez de considerarlo como dos “especialidades” distintas, como dos artes separadas, como por desgracia podemos observar hoy en día en muchos Dojos.



Si bien es verdad que cada una tiene sus propias características en el uso del sable japonés a nivel técnico, el IAIDO hunde sus raíces en la tradición samurai de la edad media japonesa, mientras el Kendo lo hace en la transición al siglo XX. El Kendo moderno se desarrolló a partir del combate con espada real (Shinken), pero fuera de dicho combate, el aprendizaje se centraba en el trabajo del Kata. Incluso en algunas escuelas de espada como la Hokushin Itto Ryu, el aprendizaje de Katas añadía el trabajo de Kumi Uchi, a manos vacías, contemplando la posibilidad de haber perdido la Katana en medio de un combate.
La satisfacción en la ejecución del Kata (y con ello su comprensión auténtica) debería abarcar todo el proceso de realización del mismo, y no solo su consecución final. En la competición de Kendo la mayor atención se presta a la acción de golpear rápidamente y evitar ser golpeado, hasta el punto de que en numerosos combates podemos ver cómo se pierde el Ma-ai. El Kata (tanto en Kenjutsu como en Kendo o en IAIDO) tiene que ejecutarse con un Ma-ai correcto para perfeccionar el Mittsu-no-sen (los tres Sen: Sen-wo-toru, Sen-no-sen y Go-no-sen) y el Do-chu-sei (el estado de calma en la mente y de acción en el cuerpo).



Al practicar el Kata con un sable real o sin filo, pero sobre todo sin las protecciones típicas de Kendo, se crea una tensión especial, si la visualización del Kata es correcta, que ayuda también a desarrollar un Datotsu (cortes y estocadas) más sinceros. El Kata requiere una especie de Kigurai, o "presencia" que hace al practicante sentir que “la muerte es donde vive, la muerte es donde sobrevive”, alcanzando un estado mental donde expande su Ki en la dirección deseada. El adversario encontrará imposible hacer frente a este tipo de Ki. Recordad al respecto las enseñanzas de nuestro Sensei A. Gutierrez en el momento de ejecutar Nuki Tsuke: el Ki debe “armar” previamente la salida del sable de su funda. Lo ideal, no tener que cortar, hacer desistir a nuestro adversario a través de nuestra intención, evitar la confrontación... como en la vida misma.

martes, 27 de marzo de 2012

SETE IAI Y KORYUS

Algunos "maestros" de IAIDO (y KENDO) dedican comentarios de dudoso gusto referidos a otros practicantes e instructores que empujados por el deseo natural y humano de aprender cosas nuevas amplían su curriculum marcial practicando katas de Koryus, una vez interiorizadas las enseñanzas de SETE IAI. Mi respeto, ante todo, al trabajo de los maestros japoneses que fundaron esta escuela, que se ha mostrado muy importante en la enseñanza y expansión del IAIDO a nivel mundial durante 40 años. No obstante, quiero hacer alguna puntualización. SETE IAI nació dentro de la Zen Nihon Kendo Renmei, como una escuela de enseñanza del manejo del sable para aquellos kendokas que, a fuerza de sólo utilizar el shinai, ya habían olvidado cómo utilizar un sable. Es decir, nace como una SOLUCIÓN específica para los practicantes de Kendo.
Los Koryus o escuelas antiguas, aportan enseñanzas complementarias, formas de desplazarse o de practicar ciertos cortes, envaines, etc., que no encontraremos en SETE IAI. En definitiva, el saber y la codificación que viene de muchos años atrás, cuyo origen hay que buscarlo en los siglos XVII en adelante (algún Koryu es incluso más antiguo), y a cuyos fundadores se les debe como mínimo, el mismo respeto que a los fundadores de SETE IAI.
Empeñarse en menospreciar el entrenamiento de los que buscan en las raices de esos Koryus nuevas enseñanzas, o la salvaguarda de una herencia transmitida a través de los siglos, es una postura torpe, que en nada ayuda al IAIDO, y que en algún caso busca disimular las propias carencias formativas, el escaso bagage marcial, en dichos Koryus.
Personalmente, creo que es como obtener el carnet de conducir, para no mejorar en toda la vida en la forma de llevar un automovil, y además conducir el mismo vehículo desde el primer día hasta que se abandone la conducción, aun teniendo la posibilidad material de cambiar de modelo.
No creo que quien lo haga pueda vanagloriarse de ello, y menos aún de burlarse de los que sacan aprendizaje de cada kilómetro que recorren...y lo añaden a su saber personal.

jueves, 19 de enero de 2012

ASPECTOS DEL IAIDO: KIBUN, EL ESTADO DEL ESPIRITU



En Iaido, donde no existe competición cara a cara entre dos practicantes como en Judo, Karate, Kendo, etc., los katas son la única forma de expresión, de manifestación visual de la técnica y del espíritu. Cada kata representa una situación particular, una dramatización de una situación que debe ser desarrollada con la adecuada concentración y profundidad por parte del practicante. En cuanto a las técnicas en él contenidas, una vez aprehendidas y asimiladas, hace falta "olvidarse" de ellas, quedando el desarrollo de la forma como una actuación por instinto del cuerpo; así el kata se convierte en una "meditación", una suerte de Zen en movimiento.



En consecuencia, los katas deben ser realizados con concentración, precisión y realismo, y en su experiencia podemos encontrar, más que fórmulas o trucos, un arte del comportamiento adaptado a las circunstancias, que quizá nos permita superar las dificultades y atravesar los obstáculos en nuestra vida diaria.



Por ello, si el kata no es comprendido y asimilado adecuadamente, y si se ejecuta simplemente como si de una representación "teatral" se tratara, aunque se desarrolle con una técnica correcta no deja de ser un espectáculo decepcionante para quienes lo contemplen.



Puede que algunos se acerquen a esta disciplina atraidos por hazañas de espadachines de película que vencen a múltiples agresores y al final enváinan su espada y vuelven a sus quehaceres. Son "pequeños Mushashi" en terminología de sensei Tissier, que se creen a sí mismos héroes capaces de vencer a quien se ponga por delante. Quien se acerque a un Dojo con esa idea, más vale que salga pronto de su error, o que se dedique a otra cosa.



Si en cambio se acepta el entrenamiento con corage, convicción, perseverancia, humildad, sin espíritu de "beneficio"(sin la búsqueda de honores, grados y recompensas), respetando la etiqueta y respetando lo que les enseñan sus senseis (los "mayores" o lo que han empezado antes que ellos y por eso tienen algo que transmitirles) con el tiempo se conseguirá un nivel superior al de esos "héroes" que a veces han podido ver en pantallas de cine.



Lo primero que se debe saber al iniciar el entrenamiento (y recordar si ya se lleva algún tiempo haciéndolo) es que junto con las molestias, dolores, a veces dureza del mismo, se deben vencer cuatro de los mayores enemigos de este Do: Kyo, la sorpresa, Ku, el miedo, Ghi, las dudas, y Waku, la indecisión. No dejarse sorprender, no tener miedo a nada, no dudar y no mostrarse indecisos, es vital en las artes marciales, y muy importante en la vida diaria.



Una vez vencidos esos cuatro peligros, se deberá perseverar en adquirir cuatro virtudes muy importantes, que conformarán poco a poco el caracter y el espíritu del iaidoka:



REI: la etiqueta, a veces traducida por "cortesía", el arte de comportarse de la mejor forma posible con los demás, y que no se limita a la actitud que se muestre en el Dojo, con el maestro o con los compañeros. Más allá del Dojo, que es el "lugar donde se se estudia la Vía" y no una simple sala de entrenamiento, se halla el resto de nuestras vidas, el resto del mundo; en él hay que encontrar el sitio que nos corresponde, de forma armoniosa.



CHOKU: la fuerza, la energía del cuerpo y del espíritu en comunión, que permiten plantar cara a las dificultades de la vida, del tipo que sean, estudiar, buscar trabajo, perderlo, perder a un familiar..., se trata de la fuerza de espíritu unida a la mental, y ambas unidas a la energía del KI.



SEI: el dominio de sí mismo, firmeza, serenidad, calma y equilibrio. Unido al estudio del ZEN, forma la parte más claramente "interna" del entrenamiento.



Y finalmente, SOKU: la velocidad, la rapidez de comprensión y valoración de la situación, la vigilancia siempre presente, la capacidad por tanto de reaccionar de forma instantánea a cualquier acontecimiento de la mejor forma posible. Está muy ligada al espíritu ZANSHIN.



El estudio de la técnica, los Suburis o repeticiones contínuas de la misma, la progresión en el aprendizaje, la "piedra de toque" de los exámenes, y en definitiva la práctica contínua y sincera, serán el soporte gracias al que se adquirirá el instinto, la claridad de mente, la unión de cuerpo y espíritu, y finalmente la verdadera LIBERTAD de este arte marcial, que iluminará nuestras vidas. En ese momento (unos llegan a él, otros se quedan en el camino) las técnicas nos parecerán sencillas, naturales, la victoria igual que la derrota, los maestros dignos de todo nuestro respeto, respeto que también ganaremos hacia nosotros mismos. Pero solo respeto. El ego hay que dejarlo de lado y encontrar en la práctica el espíritu que llevar a nuestra vida diaria, una vida que deberá liberarse del apego a lo material, a lo mundano, a nuestro propio Yo corporal, trascendiendo de nostros mismos y tomando conciencia de nuestra realidad, distinta a nuestro cuerpo. En ese estado FUDOSHIN, alcanzaremos el espíritu inmutable, y aún perseverando más, si los años y la salud nos lo permiten, llegaremos a alcanzar el estado de TATSU-JIN, el hombre completo, el hombre en unión con el KI universal, que ya no ve en el adversario a un enemigo, porque también él forma parte del universo.



Entonces, no serán necesarias armas, ni sable, ni maestro...

lunes, 21 de noviembre de 2011

DOJOS y GIMNASIOS

En ocasiones (más de las que uno piensa) los nuevos practicantes de un arte marcial se refieren a los lugares donde realizan sus prácticas y aprendizaje como "gimnasios". Nada más ajeno a la realidad.
La diferencia entre Dojo y gimnasio es tan grande como el día y la noche. Un gimnasio es un lugar donde se ejercita el cuerpo, se realizan movimientos corporales que implican el desarrollo muscular, la elasticidad, y requieren normalmente un esfuerzo físico. Los hay de todo tipo, pero en todos generalmente se pone el acento en la realización de un trabajo meramente físico, en ocasiones sin la supervisión directa y constante de un instructor, y en otras con dicha supervisión, pero sin buscar metas más allá de los beneficios físicos (aunque también mentales, no se puede negar) de la práctica.
Un Dojo es, por definición, el lugar donde se aprende la Vía (Do, en Japonés) sea cual sea ésta, y por lo tanto está (o debe estar) íntimamente ligada al espíritu del Budo. La primera diferencia es el respeto y la etiqueta. Respeto hacia el maestro, instructor o Sensei, como se le quiera llamar (no obstante, no es la misma cosa), y etiqueta / cortesía hacia el lugar de la práctica y hacia los demás practicantes. El respeto al lugar es vital, porque es donde se aprenden valores que van más allá del mero entrenamiento. Implica cuidar el entorno y mostrar una etiqueta correcta hacia el tatami y dentro de él hacia la zona principal (Shomen) que representa al maestro creador del Do, o a sus sucesores más representativos.
El respeto al maestro es también otra fuente de diferencia entre el Dojo y los gimnasios. Quien dirige nuestro aprendizaje es aquél que ha dedicado parte de su vida a desarrollarse para que otros puedan servirse de sus enseñanzas, y se esfuerza por inculcar las bases no sólo físicas sino espirituales de su disciplina. El maestro, una vez aceptados en el Dojo, será nuestro guía para que con una práctica continuada podamos crecer como budokas y como personas. Él aprende de y con sus alumnos, de forma parecida a cómo sus alumnos aprenden de él. De ese intercambio, todos salimos ganando pues no solo crecemos en nuestras relaciones personales, sino que también vamos desarrollándonos física y mentalmente.
No existen milagros ni atajos en el aprendizaje del Budo. El trabajo serio, constante, comprometido con uno mismo y con su maestro, es la mejor forma de crecer como budoka. Y he dicho lo anterior con plena conciencia de su significado. A diferencia de un gimnasio donde uno puede elegir ir o no ir, faltar una temporada sin dar demasiadas explicaciones, en el Dojo las cosas cambian. La sutil relación que se forma entre quien dirige y enseña al grupo, y los miembros del mismo, requieren, al menos por cortesía hacia los demás, de un compromiso fuerte, de no interferir con conductas inadecuadas al desarrollo normal del entrenamiento, y en caso de no poder entrenar regularmente exponer las circunstancias al instructor.
En cuántas ocasiones se ha podido "sufrir" en los Dojos con actitudes incorrectas de algunos practicantes, con desapariciones temporales sin más explicación, con abandono de los entrenamientos sin siquiera despedirse ni mostrar la más mínima gratitud con las enseñanzas recibidas, o presionando al maestro para efectuar una prueba de pase de grado antes de tiempo... En una sociedad cada vez más mercantilizada, se puede tener la tentación de creer que el pago de una cuota mensual legitima a actuar como se quiera. Evidentemente, el que hace eso es que aún no ha entendido nada de lo más importante que pueda transmitirse en las clases, y una de esas cosas es el RESPETO. Y quien no respeta a los demás, sea éste instructor o un mero principiante, dificilmente puede respetarse a sí mismo, ni tener el valor de cuestionarse ciertas cosas sobre uno mismo. Convendría reflexionar sobre esto, y luego volver a repensar las actitudes que se deben mostrar en un Dojo, e igualmente, tratar de no confundir este último con un gimnasio.

lunes, 3 de octubre de 2011

LA ESTRATEGIA EN EL ARTE DE LA ESPADA



Estrategia es el comportamiento en combate, que de forma intuitiva nos permite aplicar todas las técnicas que hemos aprendido, con eficacia, adaptándose siempre a las situaciones variables que se van produciendo durante el mismo.

Si bien en IAIDO no tenemos la ocasión de practicar kumite, es importante conocer e interiorizar los mecanismos que desarrollan una buena estrategia, ya que la mera ejecución de los katas nos puede llevar a perder la noción de ese elemento tan vital en la confrontación real.

En combate, se puede alcanzar al adversario cuando éste efectúa un cambio de guardia, comete un error por impericia (tanto en el ataque como en la defensa) y cuando su distancia o Ma ai no es el correcto. Por esto último, en las prácticas de kumitachi por parejas se pone tánto énfasis no solo en que la forma de defender y atacar sean correctas, o que el desplazamiento de pies sea el adecuado, sino que también la distancia sea la óptima.

El desarrollo de las habilidades en estrategia deriva, igual que la técnica, de una práctica contínua, así como de las capacidades innatas del individuo. Siempre pasa por la automatización del gesto, por el desarrollo de los reflejos a través del modelo estímulo-respuesta para crear hábitos motores que permita a nuestro cuerpo reaccionar sin deternerse en el análisis de la situación. Como decía Takuan: Lo más importante en el arte de la esgrima es adquirir una cierta actitud mental, llamada "sabiduría inmutable". Inmutable no quiere decir "rígida" como una roca, significa el más alto grado de movilidad alrededor de un centro inmutable".

Técnica y estrategia deben entrenarse y desarrollarse conjúntamente ya que la una sin la otra siempre estarán "cojas". Miyamoto Musashi nos legó un libro de gran valor y pequeño tamaño, sobre el que pensar detenidamente, relacionado con la estrategia, donde nos va dando una serie de pautas alrededor de las circunstancias del combate, el estado de ánimo, actitud, etc., que en resumen serían lo siguiente.

Actitud mental: Mantener la calma, y con ella el espíritu libre de todo sentimiento y/o apego.

Actitud corporal: Mantener el cuerpo relajado y derecho, con una ligera tensión en el Hara. Mirada lejana, atravesando al contrario, para verlo en su conjunto sin detenernos en ningún detalle.

Desplazamientos: Mover mejor ambos pies, que uno solo.

Kamae: La guardia como vehículo para entrar en el círculo del contrario, y vencerle. La guardia no solo debe ser una postura física, sino una actitud mental, debe "llenarnos" al tiempo que "vacía" de fuerza, de coraje, al adversario. Debe permitirnos entrar con facilidad en cualquier hueco del enemigo y aprovechar su apertura para vencerle, bien directamente, bien a través de una finta.

Ritmo: Al igual que en los Katas, en combate hay que vigilar el ritmo del contrario para rompérselo e imponerle el nuestro. Igualmente hay que vigilar nuestro ritmo para que el contrario no se "acomode" a él y lo utilice para vencernos. No conviene repetir una y otra vez el mismo tipo de técnica de forma seguida, y menos aún el mismo tipo de finta o engaño ya que seremos descubiertos rápidamente.

Kiai: Ejecutar las técnicas, sobre todo las de ataque o contra, con un fuerte Kiai. Está demostrado que el grito, sobre todo si está bien entrenado, paraliza y desmoraliza al adversario. Las décimas de segundo que esté sin reaccionar, puede ser tiempo suficiente para aplicar una técnica definitiva.



Para desarrollar bien un kumite, es necesario tener en cuenta todas estas facetas, mantener siempre un estado de alerta (Zanshin) que nos permita evaluar (instintivamente) y reaccionar, movernos con agilidad mediante una postura no rígida (rodillas ligeramente flexionadas, centro de gravedad alto, desplazamiento coordinado de ambos pies), controlar adecuadamente la respiración (básico tanto en la ejecución de Katas como de combate), manejar bien el Kissaki, utilizarlo como un radar para sentir la intención del adversario, o para facilitar nuestro ataque, y sobre todo mantener el Ki Ken Tai no Ichi, o unidad del cuerpo, el espíritu y el sable en cada acción.



Todo esto es válido igualmente para el entrenamiento de IAIDO, y sobre todo de KENJUTSU, donde tenemos ocasión de trabajar con otros compañeros estos conceptos. No desperdiciar ninguna ocasión para poner en práctica todo esto.

III CAMPEONATO DE ESPAÑA DE IAIDO





Entre los días 9 y 11 del pasado mes de septiembre se celebró en Madrid el III Campeonato de España de Iaido, inserto en el curso que con caracter anual viene organizando el Dojo Zanshin de Madrid, con la asistencia de maestros nacionales e internacionales. Este año, ante la imposibilidad de desplazarse el maestro Jean Pierre Raick, se ha encargado de la dirección del curso sensei Emilio Gómez Acero, 7ºDan, de la ZNKR, asistido de J.C. Bousique, 5º Dan, Antonio Gutierrez Velilla, 5º Dan, Juan Tormo, 5º Dan, y Frank Cengizalp, 5º Dan. El curso tuvo el alto nivel a que nos tenían acostumbrados en ediciones anteriores. El sábado por la tarde comenzó el Campeonato con eliminatorias individuales, tras las que se celebró en la modalidad por equipos autonómicos. En esta última modalidad, el equipo de Andalucía que estaba compuesto por tres miembros del CD MUSHIN IAIDO GRANADA obtuvimos el segundo puesto, por detrás del equipo autonómico de la Comunidad de Madrid, quedando en tercer lugar el equipo de la Comunidad Valenciana. Gran trabajo del equipo madrileño, compuesto por miembros del Dojo Zanshin, que demostraron su buen nivel como resultado del excelente trabajo que está realizando su maestro Frank Cengizalp afincado en Francia y director del Club Sanbokyodan, con el que están hermanados.
Para el próximo año está prevista la celebración del IV Campeonato, dentro del mismo curso, en el mes de abril. Animo a todos los lectores a que se acerquen y entrenen en el mismo, disfrutando de las enseñanzas de unos maestros de gran categoría y conocimiento, como la que disfrutamos este año. Se aprovechó el curso para presentar la traducción al Español del manual de IAIDO de la Z.N.K.R. realizada por Vicente Gómez, que si bien no cuenta aún con el visto bueno de la Z.N.K.R., tal como sucede con las traducciones a otros idiomas (excepto el Inglés), sí tiene detrás el respaldo y colaboración de sensei Emilio Gómez.
El domingo día 11 se celebraron exámenes de Dan, con validez dentro de la RFEJYDA y de la F.E.K. con buenos resultados para muchos de los que participaron.
Felicitaciones a Santi, José y demás miembros del Zanshin Madrid, por la excelente organización que nos permitió a todos disfrutar de tres días de IAIDO de alto nivel. Reseñar la presencia de sensei Juan García Pozo, desplazado desde Córdoba con otros practicantes de esa provincia, que a sus 83 años sigue mostrando una ilusión y un caracter a la hora de entrenar esta disciplina que otros mucho más jóvenes ya quisiéramos.
Gracias también a Israel Lucena Morales, del CD MUSHIN IAIDO GRANADA por confeccionar una bonita tarjeta-recordatorio de este Campeonato, con algunos de los que nos desplazamos hasta Madrid.