domingo, 8 de mayo de 2011

PRÓXIMOS CURSOS DE IAIDO



Los meses de mayo, junio y julio próximos están llenos de eventos. Nuestro Club organiza el III SEMINARIO ANDALUZ DE IAIDO Ciudad de Maracena, en el que nos honra con su presencia, una vez más, Sensei Antonio Gutierrez Velilla, 6º Dan, que es bien conocido por muchos de vosotros y no necesita más presentación. Uno de los decanos del Kendo e Iaido en nuestro país. El curso se celebrará en el Centro de Luchas Olímpicas de Maracena el fin de semana del 28 y 29 de mayo y tenéis más información en el cartel del curso que se insertará más adelante.


Además, del 4 al 12 de junio se celebrará un maratoniano curso de Iaido en Alcalá de Henares, impartido por Sensei Sekiguchi Komei, 21º Soke de Muso Jikiden Eishin Ryu; es una oportunidad única de entrenar este Ryu con un representante directo del mismo.


Finalmente, el primer fin de semana de julio, días 2 y 3, se celebrará en Cardedeu (Barcelona) un imprescindible seminario de Iaido-batto jutsu del estilo Toyama Ryu, impartido por Sensei Hataya Mitsuo Yoshitoki, 9º Dan, acompañado por Sensei Mukai Masaharu, 7º Dan. Lo organiza la Asociación Española de Toyama Ryu, y para más información contactar con Ryubukan@hotmail.com

martes, 8 de marzo de 2011

MIEDO Y DESEO

El miedo tiende a paralizar nuestros reflejos y a bloquear el cuerpo. Son el miedo y la impaciencia, que no es sino otra muestra de miedo (a no llegar a tiempo, a no ser suficientemente rápidos, a no ser capaces de defender...) los que producen la mayoría de los errores que se cometen en la práctica marcial. La eliminación de estos miedos pasa por la práctica de la relajación muscular y nerviosa, la clama del espíritu, el desapego. La respiración vuelve a demostrarse como la herramienta fundamental para conseguirlo.
En los monasterios Zen de Japón se suelen practicar dos formas de ejercicios: en la escuela Soto Zen los practicantes toman la postura zazen y la mantienen sin moverse durante horas; el espíritu se ocupa solo de controlar la perfecta postura y la respiración. En la escuela Rinzai-Zen los practicantes en cambio se centran en la recitación de Koanes, frases o respuestas que pueden parecer sin significado al neófito.
Volviendo al miedo y al deseo, en el Zen se aprende a no desear, a no preferir y así no se encuentra uno desanimado o abrumado por la no consecución de cosas, sean materiales o inmateriales. Se evita elegir, porque ello implica el miedo de no acertar. Simplemente se deja que las cosas ocurran. Por eso no se busca la victoria o una técnica predeterminada que nos pueda llevar a ella: al fin y al cabo, las reacciones inmediatas, naturales, reflejas, son las que mejor resultado proporcionan. Una vez más, no debemos tener miedo a que el cuerpo no sepa reaccionar. Si se le ha enseñado bien (para eso son las repeticiones), el acto reflejo hará que la acción sea correcta. Si el espíritu no se detiene en nada, si es como un espejo que acepta todo y refleja todo, las imagenes pasan sobre su superficie pero no dejan rastro.
Conseguir esto implica, como digo, una práctica contínua, repeticiones y más repeticiones, y cuando el cuerpo tienda a detenerse, olvidarnos de él y seguir practicando. Solo así conseguiremos que la parte más profunda de nuestro cerebro, el cerebelo, actúe sin las trabas del raciocinio que le pueda imponer el cerebro consciente. Solo así los brazos, piernas, y resto del cuerpo se moverán y actuarán como deben (saben) hacerlo. No es facil llegar a ser un buen budoka, el camino es largo y duro y conseguir la máxima eficiencia depende solo de nuestra voluntad y de trabajo, trabajo muy duro que no todos están dispuestos a acometer.

martes, 22 de febrero de 2011

KASHIMA SHIN RYU - KIHON DACHI

En el siguiente enlace se puede ver el trabajo de espada de Kashima Shin Ryu que realiza el maestro Inaba, con quien estuvo practicando algún tiempo sensei Tissier.
En este clip se trabajan los 5 primeros katas, Kihon Dachi.


miércoles, 16 de febrero de 2011

Más sobre Zen

Practicar Zen tiene consecuencias tanto en el plano mental como en el físico. La primera consecuencia es la liberación de los miedos personales. La aplicación a la práctica de artes marciales, y en concreto, al Iaido, supone el guardar la debida compostura ante el ataque del adversario. Podría llamarse a esto "tener sangre fría" o "mantener la cabeza fría". El miedo paraliza nuestros músculos y nuestros reflejos; la práctica en Zazen, quedándonos quietos y en equilibrio físico, respirando sosegadamente, ayuda a la mente a conseguir ese estado de quietud tan necesario para afrontar cualquier contingencia. La interacción mente-cuerpo aparece pocas semanas después de iniciar la práctica, aunque el dominio total requiere años de dedicación. Por eso debe estar ligado el progreso en el plano técnico, con el desarrollo del espiritual, ya que el uno sin el otro no nos proporciona la auténtica herramienta para vencernos, y a través de nuestra victoria sobre nosotros mismos, vencer al contrario.

De acuerdo con las enseñanzas del Soto Zen, con la práctica en Zazen se inicia el auténtico estudio del Zen. Se propone normalmente la práctica de media hora diaria al menos, lo que no es demasiado si tenemos en cuenta que en los monasterios Zen dedican a su práctica unas seis horas diarias.

La forma de sentarse puede variar, pero normalmente se utilizan las posturas Pandmasana o "del loto" (nada fácil por cierto, si no se tiene buena flexibilidad articular y tono muscular), la postura Svastikasana o postura "del medio loto", más facil que la anterior, y la postura Zazen , de rodillas o Vajtasana, que es la más fácil de todas, o por lo menos la que mejor nos permite mantener la espalda erguida.

Los criterios exigidos para adoptar cualquiera de ellas son:

1º.- Las rodillas deben tocar el suelo, y si ello resulta dificil, podemos ayudarnos de un pequeño cojín o Zafu entre nalgas y talones.

2º.- La columna vertebral debe estar derecha y el abdomen relajado, el mentón ligeramente retraido y la cabeza recta, con los hombros relajados y nunca caidos hacia el interior del pecho.

3º.- Las manos apoyadas una sobre otra, de forma que la mano izquierda con la palma hacia atrás descanse sobre la palma de la mano derecha, con los pulgares en contacto. Ambas manos deben descansar sobre los muslos y deben situarse cerca del Hara o Seika Tanden.

4º.- La boca debe permanecer cerrada, sin tensión, y la lengua en contacto con el paladar, procurando relajar todos los músculos de la cara.

5º.- Finalmente, los ojos deben estar entreabiertos, mirando un punto fijo situado a unos dos metros delante de nosotros, pero sin centrarse en ningún detalle específico de dicho punto.

Una vez adoptada la postura, debe mantenerse una respiración profunda, regular y completa, llenando los pulmones desde su parte inferior hasta la superior, sin subir ni tensar los hombros en la fase final de la inspiración. Hay que respetar las tres fases de la respiración, esto es, inspiración, retención del aire y expiración. El ritmo de respiración puede variar dependiendo del nivel de aprendizaje, e incluso dentro de una misma jornada, probando diversos ritmos en el ciclo inspiración-retención-expiración.

Insistir en que en la práctica del ejercicio de respiración, que debe ser completa (de abajo hacia arriba), la posición no debe variar nada. No es fácil conseguir la quietud completa, sobre todo al principio, pero hay que intentarlo.

En otro artículo veremos más adelante y con mayor profundidad la práctica de la respiración, y paralela a ella el "entrenamiento del vientre" o Haragei, que busca la concentración y control de la energía del cuerpo (Chikara). Es uno de los aspectos más importantes de la práctica Zazen para cualquier budoka, que por desgracia se suele dejar de lado en la mayor parte de los Dojos de occidente.

Con estos apuntes de hoy, ya tenéis suficientes elementos para iniciar el camino.

miércoles, 26 de enero de 2011

OMORI RYU por Nagae Matasaburo



En alguna ocasión os he hablado de la importancia de disponer de buen material gráfico para la práctica de cualquier arte marcial, ya que sirve de referencia, recordatorio, o simplemente para disfrutar viendo lo que grandes maestros nos han legado. En este caso os traigo al difunto maestro Nagae Matasaburo, ejecutando la primera serie (Omori) de Muso Shinden Ryu. Su práctica permanece vigente a pesar de los años transcurridos desde que le filmaron en Super-8, y ahora han digitalizado. Aunque la calidad no sea muy buena, disfrutad de su práctica, y si es posible, conservar la grabación para el futuro, ya que aunque algunos detalles pueden haber cambiado, la esencia sigue mostrándose inalterable.

domingo, 23 de enero de 2011

ZEN Y ARTES MARCIALES

La progresión en la Via ó Camino es dificultosa y se encuentra plagada de obstáculos que ponen a prueba la paciencia y la voluntad del practicante. Muchas veces, ni siquiera el propio interesado ni los que le rodean son conscientes de su evolución; acaso su maestro se da cuenta y puede percibir los auténticos progresos, tanto los más evidentes, de caracter técnico, como los más sutiles, de índole interna. El principal caballo de batalla es el tiempo, y por ello se insiste mucho a los alumnos en que practiquen sin desfallecer y con paciencia. Los resultados se acumulan y a veces "explotan" con los años. La progresión puede no ser lineal, o al menos no ser percibida de dicha forma, sino con "saltos" o "escalones" entre los cuales aparecen mesetas en las que no se perciben progresos... pero están ahí.
Además, la meta es dificil de definir porque saber a dónde se debe llegar sería igual que saber lo que se busca, y por tanto llegar antes de iniciar el Camino. Hay que deshechar, por falsa, cualquier idea preconcebida de la Vía. Igualmente, hay que soslayar el tiempo.
El Zen, íntimamente ligado a la práctica marcial, es extraño a nuestras mentes occidentales. Nuestras mentes están ligadas a lógicas de tipo cartesiano, donde se siguen razonamientos que llevan a conclusiones, donde las preguntas que hacemos tienen respuestas en otras personas por conocimientos previos o por métodos de deducción o inducción en investigación.
En el Zen, la solución no está en el exterior sino dentro de cada uno de nosotros, en la propia mente, o más allá, en la no-mente, en la experiencia interior que encuentra cada practicante.
En cualquier Budo existen tres factores que determinan la eficacia: el TAI o cuerpo, es decir, las posibilidades físicas del individuo, lo que determina su fuerza, flexibilidad, reflejos, etc. Este factor depende de una persona a otra aunque puede mejorarse a través de la cultura física. Pero debemos ser conscientes de que centrarse en TAI no conduce a nada, tan solo sirve en una parte de nuestras vidas, pero con el paso de los años se va perdiendo.
El segundo elemento de eficacia es el GI, la técnica, que es distinta de un arte marcial a otro, pero siempre busca un objetivo concreto: la victoria sobre el oponente mediante la interiorización de determinados movimientos, la elección de una acción inteligente para salir bien parados de una situación peligrosa. La técnica posee una ventaja indudable sobre el TAI, y es que puede "equilibrar situaciones" entre personas con distinta forma física (pensemos en una clásica técnica de Judo en la que una persona de inferior envergadura puede proyectar y vencer a otra de superior fuerza y masa corporal). Es, en fin, uno de los aspectos más trabajados generalmente en los Dojos de artes marciales, y lo que más diferencia a los distintos estilos.
Pero la técnica sola no es suficiente, al igual que tampoco lo es un cuerpo bien construido. Si ambos están equilibrados ¿quien puede resultar vencedor? Ahí entra en juego el tercer factor.
SHIN, o "espíritu" es lo que va a decidir la victoria. Trabajar SHIN es practicar ZEN y todo lo que lo rodea. Practicar ZEN es, como se dice en la película sobre la vida de Dogen, sentarse en zazen, respirar, y concentrarse en el interior (al menos, al principio). Puede parecer facil, pero no lo es.
Las distintas artes marciales, entre ellas el IAIDO, buscan a través de los tres factores citados alcanzar "el conocimiento". Si nos fijamos en el orden de los factores, he hablado primero del TAI, luego del GI, y finalmente del SHIN. No es casualidad. Los mayores rascacielos deben contar con unos sólidos cimientos y fuerte estructura antes de alcanzar su máxima altura. En su construcción deben emplearse "técnicas" que les permitan resistir vientos y terremotos... Todo ello permite que desde la última planta la vista sea inmejorable.
En Japón, las artes en general, y las artes marciales en particular, están impregnadas de este sentimiento ZEN, ya que forma parte de la vida de cada día.
El espíritu ZEN en el IAI parece que tenga por tanto una razón de ser pragmática, es decir, vencer al adversario. El cierto parcialmente. Dije antes que el SHIN es un elemento de eficacia, pero también es cierto que el que practica ZEN con la intención expresa de vencer, pierde toda la posibilidad de realizar progresos auténticos. Se debe practicar el ZEN por sí mismo, nada más, como si de ello dependiera nuestra vida, pero sin buscar nada.
La razón por la que se puede aprender ZEN practicando IAIDO es porque en ZEN no existe diferencia entre las distintas actividades de la vida, entre comer, desplazarse, sentarse o combatir con espada: nos obliga a prestar una intensa atención a todas las circunstancias. Como decía el Maestro Suzuki, "el Zen es nuestro estado ordinario del espíritu, es decir, que no hay nada en el ZEN que sea sobrenatural, inusitado o altamente especulativo que puede desbordar nuestra vida cotidiana". Esta actitud mental aplicada a nuestra arte marcial, da una técnica de acción enfocada intensamente hacia la búsqueda de la perfección.
Empezemos, pues, nuestro Camino adoptando Seiza, colocando la espalda y cabeza derechas, abriendo el pecho, relajando los hombros, retrasando ligeramente el mentón, juntando las manos y respirando lo más lento y profundo posible...

lunes, 22 de noviembre de 2010

El respeto al instructor

Existe una diferencia fundamental entre la práctica de las artes marciales en Japón, y en occidente (léase, España) de la que me he percatado durante mis más de 30 años de práctica de estas disciplinas, recorriendo diversos Dojos, generalmente como alumno, y recientemente como instructor. No se trata de que "allí" la ejecución técnica sea mejor, o de que existan "secretos" que no se transmitan por los maestros y sí en cambio en occidente. El problema es más profundo y atañe a las diferencias culturales nipona y occidental. Aunque Japón ha evolucionado a un ritmo sin igual, la forma de comportarse (sobre todo, en las generaciones anteriores a los años 70) aún conserva aspectos tradicionales como es el RESPETO a los mayores, y en el campo que nos ocupa, a los instructores, maestros o Sensei.
No se trata confundir respeto con "veneración", pero sí de un "saber estar" en el lugar que a cada uno corresponde.
En occidente tenemos demasiada propensión a considerar al instructor como a un "igual", o un "colega", porque generalmente no se sabe distinguir el rol de alumno del rol de amigo. Puede suceder (de hecho, sucede) que después de un entrenamiento el instructor marcial tome un rato de esparcimiento con sus alumnos, y si ellos no comprenden lo que es "dentro" y lo que es "fuera" del Dojo, no es de extrañar que se mezclen conductas de ambos roles, o que se desplace, sin dudarlo y creyéndose con toda la razón del mundo, el de alumno por el de "amigo de toda la vida".

Creo que esto es un error. El instructor nos guía en nuestra práctica marcial, y dentro del Dojo nuestra actitud hacia él debe ser de atención y respeto a sus explicaciones. Los cuestionamientos sobre la efectividad de las técnicas, la ejecución de técnicas de forma distinta a la explicada en clase "porque lo ví en otro sitio" o "porque me lo contaron de otra forma" no hacen sino despreciar las enseñanzas que se están esforzando en transmitirnos. Y en definitiva, despreciar a quien las transmite. Lo mismo sucede con el cuestionamiento de sus decisiones.

El cuestionamiento del maestro o instructor no es bueno ni para el que lo hace (muestra desconfianza hacia su maestro), ni para el instructor (se podría sentir ninguneado), ni para los nuevos alumnos (que pueden sentirse tentados a simular dicho comportamiento). Los instructores no son seres extraordinarios, semi-divinos, e infalibles. Todos tienen sus debilidades, sus días buenos y no tan buenos tanto en la pedagogía teórica como en la enseñanza práctica, sus problemas familiares que se intentan dejar fuera del tatami, con mayor o menor éxito, pero no por ello debemos perder de vista que en el Dojo existe una jerarquía, y a ella nos debemos nos guste más o menos. La aceptación de esa jerarquía forma parte del aprendizaje. La modestia y la cortesía deben imperar en las relaciones alumno-maestro; el orgullo, la envidia y la mala educación no son bien venidos en la práctica de cualquier arte marcial, ni en el espíritu que debe regir dichas relaciones. Quien no entienda esto, dificilmente progresará en cualquier disciplina, ya no sólo marcial, sino de cualquier campo del saber en que se adentre.

Y en este aspecto, SÍ hay una diferencia abismal entre cómo se entienden las artes marciales en Japón, y en algunos países de occidente.

Creo que conviene reflexionar sobre estas cuestiones, por la incidencia que tiene en nuestra formación como budokas, por la preocupante extensión que se está dando en nuestra sociedad (y que se comenta entre instructores marciales), y sobre todo, por la relevancia que debe tener para nosotros, como personas que aspiramos a merecer tal calificativo, e incluyo a TODOS los practicantes de un arte marcial que algún día podrían llegar a ser maestros...